El uso excesivo del sabor dulce

El uso excesivo del sabor dulce

Efectos en el cuerpo y la mente

La relación entre la función de los seis sabores con la salud del cuerpo y la mente fue documentada por los rishis en los textos antiguos, lo hicieron al identificar su impacto en el cuerpo y la mente.

Particularmente, al sabor dulce se le reconoció su importancia debido al porcentaje de este en la dieta humana en general. Al revisar la literatura Ayurveda, desde los textos clásicos hasta los escritores contemporáneos, así como evaluaciones científicas recientes, se conoce que el efecto del uso excesivo de cualquier sabor tiene consecuencias negativas de gran seriedad.

Por eso, este ensayo busca revisar la información acerca del uso excesivo del sabor dulce. Se describirá una propuesta del proceso que lleva al consumo abusivo del sabor dulce y se ofrecerá una lista de los problemas causados por este uso, tanto en el cuerpo físico como en la mente.

El papel del sabor en la nutrición

De acuerdo al Caraka Samhita en la traducción hecha por R.K. Sharma y Bhagwan Dash, existen seis “rasas” (sabores) a saber: dulce, ácido, salado, amargo, astringente y picante (considerado dolor más que sabor). Cuando son usados de manera apropiada sostienen al cuerpo y su uso incorrecto termina con el deterioro de los doshas.

A continuación se hace notar que, “la medida de los alimentos es, de hecho, de dos tipos: el alimento en su conjunto y sus distintos ingredientes que tienen diferentes sabores como dulce, ácido, etc.

Si se toman los alimentos como un todo de acuerdo con la medición prescrita de sus ingredientes pero sus ingredientes tienen diferentes sabores como dulce, ácido, etc.

No se encuentran en la proporción prescrita, el equilibrio de dhatus y doshas se verá perturbado de manera definida debido a un desequilibrio en la proporción entre los rasas que lo componen. En consecuencia, el tiempo de digestión de los alimentos, en su conjunto, también se verá afectado”.

En la literatura actual, el Dr. Marc Halpern escribe “los antiguos rishis de la India, que desarrollaron el sistema de vida de Ayurveda no sabían acerca de las proteínas, carbohidratos y grasas.

Por el contrario, se acercaron a la nutrición desde una perspectiva energética. Aprendieron que si las cualidades de un ser humano eran comprendidas, y si las cualidades de una fuente de alimento eran entendidas, entonces se podría predecir qué efecto podría ocurrir cuando fueran mezcladas entre sí”.

El enfoque para desarrollar una dieta saludable inició con la clasificación energética o elemental de los alimentos, ya que se comparaba con y apoyaba la constitución individual. Esta combinación elemental fue observada por los antiguos sabios, conforme llegaron a comprender los fundamentos de una dieta saludable.

Por lo tanto, identificar y comprender la naturaleza elemental de los sabores dentro de los alimentos sirve como base para definir lo que es una buena nutrición.

El papel del sabor dulce

De los seis (6) sabores, el sabor dulce se considera de gran importancia. La literatura clásica hace notar que, “dulce, ácido, salado, picante, amargo y astringente” es la colección de los seis sabores, “en esta clasificación, el sabor dulce ocupa la primera posición, ya que desempeña un papel importante en la dieta de todas los seres vivientes”.

Hay acuerdo en el valor y la necesidad del sabor dulce que se incluye en la dieta. Se ha encontrado que es el gusto predominante en la mayoría de los alimentos que contienen como sus componentes claves a los elementos de ap (agua) y prithvi (tierra).

La energética de estos elementos, conforme a lo dispuesto por el sabor dulce, es necesaria para la salud de todos los seres vivos.

El sabor dulce está creando y fortaleciendo todos los tejidos del cuerpo. Armoniza la mente y promueve el sentimiento de alegría. Es demulcente (suaviza las membranas mucosas), expectorante y un suave laxante. Contrarresta la sensación de ardor”.

Todos estos aspectos del dulce apoyan el proceso digestivo, siendo la digestión la raíz de toda salud o enfermedad, es esencial ingerir en abundancia.

En coordinación con Subhash Ranade, Frawley señala más adelante: “el sabor dulce tiene la misma naturaleza que el cuerpo, aumenta los tejidos corporales, incluyendo el plasma, sangre, músculos, grasa, huesos, nervios y tejido reproductivo.

Prolonga la vida, nutre los órganos de los sentidos, imparte vigor y mejora la tez. Tiene un efecto lubricante sobre la piel, el cabello y la voz y promueve la fuerza. Psicológicamente, promueve alegría, energía y felicidad, que contienen la energía del amor”.

En apoyo a la importancia del papel del sabor dulce, John Douillard escribe: “el sabor dulce, cuando se toma en su forma natural (como en el arroz, pan o pasta) junto con los otros sabores, proporciona un “factor de satisfacción”.

Sin él, la mayoría de la gente dejaría la mesa sintiéndose insatisfechos, aunque no puedan determinar con exactitud el porqué”.

La mayoría de las personas estarían de acuerdo que una comida que satisface, antoja más. Sentirse saciados permite moverse con el flujo y las expectativas de vida más fácilmente.

El sabor dulce proporciona un elemento clave para hacer alimentos no solo sanos sino también deliciosos.

Del mismo modo, si los alimentos solo son sanos pero no deliciosos, entonces esto no proporciona nutrición a los sentidos y no tiene objeto en el cuerpo instantáneamente. Por lo tanto, la comida debe ser deliciosa y saludable”.

 

Con todos los beneficios que ofrece el sabor dulce a la salud del cuerpo, es necesario tener una idea clara de lo que puede suceder cuando un individuo usa de manera abusiva el sabor dulce y las consecuencias negativas que puedan resultar.

Cómo puede desarrollarse el abuso del sabor dulce

Si no estamos nutriendo nuestras mentes, cuerpos y emociones correctamente con todos los seis sabores en cada comida, nos convertiremos en seres emocionalmente sensibles.

El fundamento nutricional necesario para apoyar el equilibrio en momentos de estrés simplemente no estará allí. Como resultado, donde sea que tengamos un eslabón débil, ya sea emocional o físico, se romperá”.

En nuestra sociedad, con su ritmo rápido y agresivo, se convierte en una situación creciente y constante la falta de una buena nutrición de nuestros cuerpos, mentes o emociones. Douillard además observa que, “con frecuencia se abusa del sabor dulce en los alimentos (a menudo en forma de comida chatarra) en el intento para compensar la falta de satisfacción por la vida”.

Los dulces son, entonces, tomados de manera inapropiada y declarados culpables por haber causado una multitud de adicciones a la comida y al azúcar.

De esto podemos concluir que los dulces, especialmente aquellos azúcares simples o carbohidratos no complejos, es decir, la comida chatarra, pueden proporcionar una consolación temporal a la falta de satisfacción en nuestra vida.

Si usted busca satisfacción, principalmente en los alimentos, y no lo busca en su vida, seguramente pueda volverse adicto al dulce.

Si no tiene cuidado al seleccionar alimentos dulces que sean saludables, como las frutas y granos enteros, usted podrá caer preso del consumo de alimentos chatarra llenos de azúcar como las donas por su antojo de dulce.

Cuando se consume demasiada azúcar blanca se debilita la habilidad del sistema para digerirla. Esto lo hará hipersensible al azúcar y llevará a vata al desequilibrio.

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