Incienso

Las propiedades de la planta de incienso son inmensas: este árbol aromático es conocido y utilizado desde hace miles de años, por lo que hoy queremos contarte para qué y cómo puedes utilizarlo.

Beneficios

Externamente se puede hacer un ungüento para tratar zonas con edemas, hinchadas, lastimadas o quemadas. Los tés se pueden consumir como estimulantes y limpiadores de la piel, así como también para tratar problemas estomacales. Incluso, mezclado con agua puede tratar varios problemas oftalmológicos.

La resina se suele masticar para mejorar la salud bucal en general: tener dientes y encías más fuertes. Cuida el sistema digestivo, evitando los dolores de estómago, también es un expectorante y por ende ayuda a curar resfriados, gripes y otras enfermedades del tracto respiratorio.

Se cree que puede tratar enfermedades como el Alzheimer, la enfermedad de Crohn, el Parkinson, el asma y el cáncer. También ayuda en cualquier problema que tengamos en el cerebro, como por ejemplo un aneurisma, evitando el daño cerebral y el envejecimiento, y mejorando notablemente la memoria y la capacidad cerebral para concentrarse, aliviando la fatiga. Mejora el sistema inmune en general y puede tratar también enfermedades mentales como la depresión.

El incienso mejora la memoria y disipa el letargo, alivia los dolores de cabeza y ahuyenta los mosquitos. A menudo se utiliza para los dolores musculares y los producidos por el reuma y la artritis. Durante el embarazo, puede aliviar las náuseas y ayudar en el momento del parto.

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